jueves, 12 de febrero de 2015
La vida
Todos tenemos un propósito y ese propósito es más grande de
lo que tú te imaginas. Eso era lo que mi madre me solía decir pero mírame ahora
tengo 24 años y no he hecho nada por mi vida. Termine mis estudios, tengo una
casa y estaba a punto de casarme con la mujer más perfecta que existe. Pero
metí la pata y arruiné todo… bueno eso fue lo que pensé después me vine a
enterar que ella estaba con otra mujer y no paso un mes después de irse de mi
casa que se casó con la mujer que tiene ahora. Fui invitada a la boda y claro
tuve que ir. Me puse mi mejor vestido y opaque a su mujer. Sé que no fue lo más
maduro pero al final de la noche fui a donde ella y le dije que todo lo que quería
era que fuera feliz y que fuera amada y que si esa nueva mujer es quien le daba
felicidad pues que yo no era nadie para arruinar o estar en el medio de esa
felicidad, porque yo la amaba mucho y que nunca parare de querer verla feliz.
Ella lloro me dio un último beso en los labios y vi cómo se fue caminando a
buscar a su nueva esposa y yo solo me quede ahí; parada viéndola irse, viendo
cómo se estaba yendo de mi vida para siempre y por unos segundos pensé que si la llamaba ella volvería. Pero
cuando ya tenía voz para decir su nombre, ya era muy tarde ya estaba en los
brazos de su querida esposa.
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